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jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Un reino o un plato de lentejas?

En alguna historia bíblica, se cambia un reino completo por un plato de lentejas. No me sé bien la historia, pero me acuerdo clarito de ella porque mi profesora de economía básica la usó para ejemplificar cómo el valor de las cosas es completamente subjetivo, según las circunstancias en las que uno se encuentre.

La semana pasada recibí un correo de Él. No cualquier él. Me refiero a Él. Por quien abrí este blog, por quien perdí más de una noche de sueño, a quien le dediqué más de un año de pensamientos, el que yo pensé que era la persona más adecuada para mí.

En letras menos, faltas de ortografía más, dice que está bien, que de vez en cuando piensa en mí, que espera mi vida vaya bien y que sea feliz.

También me pide disculpas por haberse portado mal conmigo, que espera lo entienda y que me cuide.

Sé que debería contestarle, por cortesía mínima, porque a diferencia de él no pretendo tardarme casi año y medio, además que realmente aprecié que me escribiera, pero es hora que no lo hago. Y es que a pesar de todo, no estoy seguro qué decirle.

Básicamente, porque no quiero ser grosero, pero simplemente no le puedo contestar así nomás
"estoy bien aunque podría estar mejor, algunas áreas brillan pero otras no tanto, soy feliz a ratos pero creo que eso es normal, sí fuiste grosero y quizá yo también pero ya pasó y a otra cosa mariposa, y lo lamento con toda mi alma pero a pesar de que ya no pienso en tí cada hora por cada día que vivo ni me devano los sesos pensando qué pudo haber sido si no te hubieras ido no te entiendo ni te enderé y no es como si te tuviera que perdonar pero no estoy en paz contigo, ah! y claro que me cuido".

Hace seis meses hubiera dado casi cualquier cosa por recibir ese correo, por saber que de repente me recordaba, por tener certeza de que alguna vez le importé.

Hoy, aunque realmente aprecio los dos minutos que se tomó para escribirme, siento que lo que tanto esperaba llegó un poco demasiado tarde.

Si hubiera tenido que dar algo a cambio por el correo, no hubiera ofrecido ni un plato de lentejas.

lunes, 8 de junio de 2009

Como dijo el Villano Reventón...

¡Ya veremos!



Pues si, parte de mi léxico popular es esa frase. Y es de aquí mero de donde sale.

El problema es que la mayor parte de mis amigos no se acuerdan de éste comercial (o nunca lo vieron, porque son más chicos que yo) y cuando hago referencia a este tirano, no saben de qué les hablo. Pero a mi si me gustaba.

¿A que el Villano Reventón es malísimo? ¡Eso de tronarle los chicles a los niños por la calle, no cualquiera, eh!.

Y lo mejor, eran los chicles de naran-piña, qué buenos eran.
Pd. En la secundaria, ¡oh época vil!, era campeón de mascar chicle. Hacía las bombas más grandes, tronaba el chicle cual tortillera y metía una burbuja adentro de otra adentro de otra (o sea, tres bombas en una). Ahora ya no masco chicle porque me da por hacer los mismos trucos, claro que ahora ya no es gracioso y si bastante de mal gusto. Buju.

sábado, 21 de marzo de 2009

El día de la primavera...

Ya no es día de la primavera.

Resulta ser que este año, por cuestiones de rotación terrestre, la primavera llegó no el 21 de marzo, sino el 20, un día antes.

Pero lo importante no es cuándo, sino que ya llegó. La primavera, son su sol, sus mariposas y los pajaritos cantando, me hacen feliz.

Hablando del 21 de marzo, también hoy se celebra el nacimiento de Benito Juárez, ese señor tan ilustre, que entre otros méritos, tiene muchas calles, lugares, ciudades y hasta aeropuertos con su nombre.

De hecho, la primaria en la que yo iba, se llamaba así. Instituto Juárez. Es fácil entender entonces que cada 21 de marzo se hacía un festival donde los alumnos chiquitos bailaban bonitos ritmos para celebrar el término del invierno y los alumnos de cursos mayores honraban a Juárez.

Porque la escuela esa a la que yo iba, había desde kinder hasta preparatoria, y así como es tierno ver a niños chiquitos bailar disfrazados de conejos, patos y así, pues ya es ridiculo lo mismo en pubertos.

De lo que más me acuerdo de esos festivales son tres cosas, la primera es el Himno a Juárez, que dice cosas como estas:

¡ Oh Juárez! ¡ apóstol! ¡ invicto paladín! (siempre pensé que aquí decía "Indito paladín" jaja)
Los patrios pendones se inclinan ante ti. Porque fuiste baluarte inconmovible, que a las fuerzas oscuras doblegó, y marcas la ruta de nuestra redención.

Tú supiste llegar a la cumbre, sin perder tu viril humildad (jaja viril jaja qué pedo con la letra) y plasmaste en tu claro apotegma que el respeto al derecho es la paz.

Cuando arteros a un príncipe rubio pretendieron tu suelo entregar tu opusiste más bien que las armas la entereza de tu alma sin par. A tu voz adalides preclaros compartieron tu ideal y tu fe y tras gesta que es timbre de gloria al fin viste al imperio caer.


Si me queda clarísimo que en los seis años nunca entendí que significa la letra, pero a la fecha me acuerdo clarito clarito.

También, cantabamos el himno de la escuela que dice más o menos así:

Prom, prom, prom, prom, prom.

Del Instituto Juárez es el lema: cultura, libertad y justicia, sinónimo de amor y de pericia, del Instituto Juárez es el lema.

Por eso hay que seguir siempre anhelantes, logrando por doquier esa divisa (a huevo que no es divisa pero no tengo idea de qué sea), por eso hay que seguir siempre adelante, luchando por (algo algo) y la justicia.

¡Cultura, libertad yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy Justicia!


Y ya por último, cuando bailaba en los festivales. Si algún día consigo digitalizar esos videos, pues los subiré a Youtube, pero mientras, les dejo una foto de cuando fui un pato y canté una canción que dice: "Esta es una laguna, en ella patos hay, que nadan muy contentos, diciendo cua, cua, cua".Aquí nomas fui pato, no Conejitocisne.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Junto a ti

Y en este día, hace un año, dejé que se materializara en mi vida lo que iba a ser una de las cosas que más me han dolido.

Ahora yo estoy en otro lugar y él ha desaparecido.

Quiero alguien con quién ir a Paris (y si me manda flores, tampoco me enojaría demasiado).

No, no quiero pensar que pido demasiado. Aunque quizá esa sea la verdad.

martes, 18 de noviembre de 2008

Hace un año

Un árbol (noviembre 18, 2007)

Soy un árbol que creció de una semilla que dió un corazón. Me plantaron porque alguien tenía ganas, porque era diferente a lo que había habido, porque tenían curiosidad, porque quisieron.

Con ciertos cuidados, nací una planta que cuando nació no era más que algo muy pequeño y que no parecía ser nada, pero era de alguien que quería cuidarme y protegerme.

Y como planta crecí hasta ser un árbol. Con algunas ramas bajas y con otras altas, con algunas a las que les daba el sol y a otras que crecían en la sombra, con algunas que eran frondosas y otras casi desprovistas de hojas. Estaba orgulloso de mi mismo, a pesar que no siempre entedí de que clase era, porque era tantas cosas.

A veces alguien venía y se sentaba a mi sombra. Alguna ocasión alguien escribió sobre mi tronco un mensaje de amor. Protegí en una lluvia a alguien que necesitaba protección. Un día hubo una rotonda de celebración a mi alrededor. Pero casi siempre era sólo solo yo.

Un día, tuve frutos. Tampoco los reconocí como de una especie en concreto ni particular; la mayor parte de las veces eran dulces y otras pocas amargos. Curiosamente, me ayudó más a entender sobre mi naturaleza cuando daba uno que no era de un sabor tan agradable. Es que así era yo a veces.

Pero después me dí cuenta que no iba a poder nunca contra mi naturaleza. Porque nada era igual y porque uno no puede pretender sumar frutos redondos con frutos cuadrados y frutos azules con frutos rosas. Uno puede decir: "tengo tres frutos rosas y dos frutos azules y es uno redondo y los demás son cuadrados", pero no se puede: "tengo cinco frutas rosaazulesredondacuadradas".

Por eso decidí destruirme. Por eso arranqué todas mis hojas, por eso rompí mis ramas, por eso me reduje a astillas.

De mí, sólo quedó un corazón enterrado.


Esta entrada la escribí en mi blog viejo, hace un año. A la fecha, es de las cosas que he escrito que más me gustan.

jueves, 4 de septiembre de 2008

De cómo aprobé la prepa

Después del último post, donde conté cómo fue que aprobé la materia de informática en la prepa, me quedé pensando en cuántas veces recurrí mi linda cara para pasar una asignatura o conseguir una buena nota.

Eso de mi linda cara es un eufemismo, aclaro. No necesariamente era por cuestiones de lindura que me fuera bien, porque dudo mucho que realmente el que me hayan regalado más de una calificación tuviera que ver con cómo me veía, pero si alguien se pregunta cómo me era yo en la prepa, heme ahí:
¡Estaba yo pero si bien quichito, sin ojeras ni nada!

Bueno, el caso es el siguiente. Poco menos de un tercio de mi preparatoria fue un regalo. Procederé a explicar.

Si llevaba 12 materias en el primer año de bachillerato, 12 materias en el segundo y 10 en el tercero, eso significa que cursé 34 materias. Mi promedio final fue de 9 cerrado, pero honestamente, eso se debió a otras circunstancias no necesariamente académicas.

Haré una breve lista de las materias en las que me acuerdo recibí alguna ayuda. Podría checar en mi historial académico si no omití alguna, pero la verdad es que me da flojerita (y no sé dónde está la contraseña).

Dibujo técnico. Teníamos que hacer láminas de dibujos con círculos, rayas y ángulos y blabla. Como soy bien torpe para dibujar pero muy bueno en inglés, hice un trato con quien era mi mejor amigo y yo resolví sus ejercicios del semestre y él hizo mis sketches. Él ahora es arquitecto y habla inglés porque se metió a unos supercursos y yo sigo hablando inglés pero nunca aprendí a dibujar.

Física. En el examen final, le copié a mi amiga Daniela y pasé; quizá la memoria me traiciona, pero creo que ella tuvo que hacer segunda vuelta. A la fecha, no me explico eso. Por cierto el maestro, a quien llamaban Godínez, no se apellidaba así, ir a saber dónde le zorrajaron el apodo, pero me acuerdo porque se paraban afuera del salón y le gritaban, "Godínez, apestas a calcetines".

Informática. Ya conté aquí.

Geometría (matemáticas de segundo). El profesor dejaba 70 tareas a lo largo del año, que correspondían al 90% de la calificación y se podían entregar todas juntas hasta el final. Un compañero muy listo las resolvió y nos cobró por pasárnoslas.

Biología. Mi maestra era algo de la dirección y nunca nos daba clase. Al final, nos puso la calificación que se le dió la gana. Este si fue un 10 por nada.

Química. Yo tenía 7 de promedio, porque en el primer trimestre saqué 6, en el segundo 6 y en el tercero 10. Eso sumaba 22 puntos y promediaba 7 pero el amable profesor Lobato dijo que le eché ganas el último semestre y me regaló un puntote para cerrar con 8. Si alguien se pregunta porqué en el último saqué 10, la respuesta es que si no pasabas con 7 te ibas a extraordinario directo y decidí que mejor me ponía a estudiar un rato., patadas de ahogado pues Aprendí a balancear elementos químicos y lo olvidé en cuanto me dieron mi calificación final.

Educación física. Esta es de las peores historias de mi vida. Me fui a extraordinario por no hacer nada todo el año y luego para acreditarlo fui con el que ese entonces era mi médico, le dije que no quería hacer el examen y que por favor me diera un justificante y sale, materia acreditada.

Psicología. Mi maestra era pero si bien rara. Pero bien mucho. No recuerdo mucho de ella, la verdad, mas que tres cosas: 1. Que se parecía al Grinch; 2. Que tenía un mal gusto impresionante para vestir y que siempre parecía que se había caido en el clóset y se ponía lo primero que se le atravesaba; 3. Que me regaló mi calificación.

Cálculo (mate del último año). Cuando estaba en el último año de la prepa gané un concurso para ir a Francia pero había un obstáculo que me impedía irme. La materia de cálculo mercantil. Troné el año. Hice primera vuelta y fracasé. Iba a tronar la segunda, pero eso hubiera significado hacer extra y adiós viaje, así que a medio examen me solté a llorar y la maestra se compadeció de mí y me ayudó. Quiero aclarar que no fue con afán de chantaje, realmente estaba desesperado; después la vida la premió y se casó y tuvo hijitos, lo sé porque vive cerca de mi casa (y digo que la vida la premió porque era fea feísima y seguro encontrar galán fue el regalito que le hizo San Antonio por ayudar al bruto del Conejitocisne).

Y ya. Digo, no quiero que se piense que era yo un baquetón y que pasé la prepa de noche, porque no es cierto, aprendí muy bien historia, geografía y todas esas materias, pero honestamente hubo cosas que nunca aprendí y que si no hubiera sido por algún alma caritativa, seguiría en el bachillerato.

Eso también explica por qué cuando alguien me habla de Linneo, cosentes y tangentes o puntos de fuga, nada más sonrío y pongo cara de "claro que sé de qué me hablas, porque yo lo estudié en la prepa", aunque ni sea cierto.

jueves, 7 de agosto de 2008

Rupert y la canción de las ranas

Uno de los recuerdos más claros que tengo de cuando era pequeño, mucho muy pequeño, es la canción de We all stand together.

Escrita por Paul McCartney para la película animada con el mismo nombre (Rupert and the Frog Song) en 1984, el mismo año que yo nací.

La ponía para mí alguien que me quiere mucho y a quien yo quiero mucho también. Y es por eso que hoy la pongo en este blog.



Win or lose, sink or swim
One thing is certain, we'll never give in
Side by side, hand in hand
We all stand together

sábado, 22 de marzo de 2008

Huevos: ¡qué padre!

Este post está inspirado en la historia de Vania. En ella cuenta dice que se encontró con una mocosa secundariana que traía cargando un mono simulando que era su bebé y lo tenía que cuidar, con el fin de enseñarlos sobre las repercursiones de la sexualidad y bla bla.

La Cookie dice que en su secu no eran tan progresivos y que una actividad así jamás hubiera pasado; la verdad es que yo no hubiera pensado que en la mía fueran especialmente modernos pero nosotros si hicimos esa actividad, sólo que en lugar de cuidar un muñeco cuidabas un huevo.

En serio. Escencialmente, tenías que llevar un huevo y la Orientadora Vocacional lo firmaba para que no cambiaras de hijo por si algo le pasaba.

Aquí haré un paréntesis en la historia para hablar de la maestra en cuestión. Ahora que lo pienso, no tengo ni idea sobre qué nos intentaba orientar como escuincles de secundaria pero recuerdo nos daba clases sobre educación sexual y drogadicciones y otras cositas "malas" como masturbarse, por lo que tuvimos que leer una joya de la literatura que se titula Juventud en Extasis. También recuerdo que como la escuela tenía carácter de alto rendimiento y recibía subsidios extra por lo mismo, nos torturaba para que sacaramos un puntaje aceptable en el examen único de colocación al bachillerato; ella decía que por nuestro bien, pero cual, era para que la escuela no perdiera la lanita extra.

Ok, regreso al punto. Al igual que en el caso de la niña que conoció Vania, había varios tipos de familia, pero no era una cuestión de apertura social, era que no había tanta gente para el experimento. Los que eran noviecitos y así -de los cuales había varios- eran los casados, luego los que (como yo) se buscaron una amiga porque no pintaba nada más (porque claro que no me interesaba para nada tener una novia) era unión libre y como sobraron un montón de hombres, pues había la opción de ya sea, una pareja gay (no es que les saliera lo marica, es que se compartían las responsabilidades y era más fácil) y a los que de plano les salió lo machín y prefirieron cuidar al huevo solos, pues eran padres solteros.

Había que cuidar al huevo por dos semanas, pero además al paso del tiempo tenías que irte/irlo adaptando a ciertas cosas. Primero sólo una cuna, que generalmente era alguna especie de caja pero no faltó quienes lo echaron a una cosmetiquera o algo más sofisticado. Después había que buscarle ropa y a la segunda semana, tenías que inventarle una escuela y cosas así. Mientras más accesorios tenía tu huevo, mejor calificación.

Lo cargabas diario a la escuela y tenías una lista de asistencia para el huevo. Neta. Si al final de las dos semanas el huevo sobrevivía, te ponían tu calificación. Si no, quién sabe qué pasaba; lo que si puedo decir es que a varios se les tronó supuesto mocoso. Bueno, sólo recuerdo a unos que lo reventaron que eran una pareja de hombres.

La mía era una niña nacida de un huevo rojo que se llamaba Filogonia que tuve con una de las cuatro amigas (ajá, solo tenía cuatro amigas ¡¿y qué!?) que tenía en mi grupo de esa secu que se llama Edna. Luego que la firmaron la pintamos con pintura de cerámica para que pareciera más bebé y menos huevo y tenía carita con una sonrisa a la que se le asomaba un diente. La transportabamos en una caja metal que yo tenía con dibujitos de Pochacco forrada con papel, no se nos fuera a estrellar, y su outfit principal era un jumper morado (me acuerdo que tenía más ropa pero no recuerdo otra cosa). Le hicimos un acta de nacimiento, de bautizo y de registro al kinder.

Fuimos de los pocos que sacamos diez.
Juro que no lo inventé.

lunes, 10 de marzo de 2008

Soy popular!!

Aunque sea en el Hi5.


¡¡Hoy llegué a los 700 amigos!!
Alguna vez ya había escrito sobre las vanalidades del Hi5, pero la verdad del asunto es que, ¿¡y qué!? Puedo ser popular, aunque sea sólo en el ciberespacio.

viernes, 15 de febrero de 2008

La antigüedad

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