jueves, 31 de diciembre de 2009

Carta de amor

Ayer pasó algo que me conmovió mucho. Saliendo del gimnasio una mujer, toda vestida de negro, tomó el mismo ascensor que yo. Me tardé poco en darme cuenta que tenía mucho dolor. No sé su historia, menos de dos minutos no te dejan intimar con alguien, pero cuando salí y le dije, "buenas noches, que estés bien", comenzó a llorar. Se cerraron las puertas y no sé qué más sea de ella. Quizá alguien falleció, quizás le dieron una muy mala noticia, yo que sé; ¿a quién ya no le va a poder decir te quiero? ¿Cómo va a cambiar su vida, una vez que pasó esto? Me sorprendió la tristeza que irradiaba.

Las personas tenemos miedo a expresar nuestros sentimientos. En este sitio (que me encanta leer) creo que el 80 por ciento de los secretos que la gente narra es porque tienen que ver con la incomodidad que sienten para decirle a alguien: me gustas, te quiero, no me agradas, vete.

Me he tardado mucho para aceptar lo siguiente: tengo miedo al amor. Y no es que no lo tenga, porque creo que me sobra. Pero no puedo decir cuándo fue la última vez que abracé a alguien sin sentirme raro. Tampoco recuerdo cuando le dije a alguien, viéndolo a los ojos, te quiero.

Y ya me cansé. De empujar a la gente, de crear barreras, de no poder decirle a alguien: "abrázame, no quiero que te vayas, sé que soy insportable y muchas veces un cretino, pero me importas y no es que esté mejor o peor sin tí, es que me complementas y eso lo aprecio muchísimo".

Tengo desconfianza a crear lazos, a hacer nuevos vínculos, a vivir libre. Pero quiero cambiar eso.

Deseo hacer las cosas con pasión, medir mi vida con buenos momentos, haciendos las cosas que me gustan, y rodeado de aquellos que me importan. Basta de estar en un lugar cómodo; llegué a pensar que eso era lo que necesitaba, pero mi vida se volvió gris.

No voy a empezar el próximo año. Comenzaré hoy.

Gracias a todos los que lleguen a leer esto. Lo más probable es que los quiera. Bueno, ya. coflosquierocof.

No fue tan difícil.

lunes, 28 de diciembre de 2009

10 cosas que decir

1. Soy un mal blogger. No es que me olvide de que tengo blog, porque me acuerdo cada lunes y jueves que es cuando me toca escribir pero últimamente no lo he hecho porque no tengo cosas interesantes qué contar.

2. También soy mal blogger porque no visito ya a mis amiguis bloggers ni a los que me vienen a comentar. No es que no quiera, es que en serio, de repente ni tiempo para eso tengo.

3. Ahora también ando en Twitter. Que no postee nada no tiene que ver con que pase tiempo allá. Ah! Y también tengo una cosa nueva que es como un chismógrafo, llamado Formspring, donde me pueden hacer preguntas y yo las contesto. Simple.

4. Y hablando de twitter, me gusta alguien de ahí. Estoy en una situación que no tiene pies ni cabeza ni lógica ni coherencia. Si yo estuviera pensando con la cabeza, ya le habría puesto fin a la historia, pero es algo que me hace sentir bien y es causa de sonrisas (cosa que no es frecuente). ¿Consuelo de tontos? ¿El que no arriesga no gana?

5. A veces sueño que mi vida es como un timeline gigantesco. Eso me da miedo.

6. Continuando con los sueños, anoche soñé que me corrían de mi trabajo. No el grande, el chiquito. Y me dio mucho miedo. Aunque parezca que no, ir a dar clases dos veces a la semana, por cansado que sea, y hacer algo que realmente me gusta me ayuda a no volverme loco porque paso cinco días haciendo algo que no amo. Y encima, quiero mucho a mis alumnitos.

7. Que por cierto, aunque aún son niñitos, ya para nada son inocentes ni ingenuos ni nada de lo que yo pensaría son, con la edad que tienen. Luego me entero de cada cosa que me asombro. Pero al menos aún tengo capacidad de asombro, eso es bueno.

8. Hoy es día de los inocentes. Supongo que debería haber hecho alguna broma, pero no se me ocurrió ninguna lo suficientemente graciosa para que valiera la pena contarla.

9. Lo cual me recuerda, cuando uno hace bromas, tienen que ser creíbles, al grado de que puedan ser reales. Cuando eres una jota horrenda y dices que eres heterosexual nadie te cree. Igual cuando eres repiruja y dices que de repente ya eres fiel.

10. Por cierto, siguiendo con las bromas, una vez le hice una broma a alguien con quien salía en un día como hoy, hace muchos años. Se enojó tanto que me dejó de hablar. Hay personas que no aguantan nada.

+1. Hoy recibí un regalo con una nota que me cambió la mañana. Dice: "Para que no dejes la maestría ni el doctorado". Y entonces, entendí que es lo que hay qué hacer.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Crush escolar

Yo tengo una regla escencial cuando de dar clases se trata: nunca de los nuncas salir con un alumno. Y, a diferencia de muchas otras prohibiciones en mi vida, medio la he seguido, porque la única vez que no la iba a seguir, no pasó pero no fue precisamente porque yo no quisiera.

Pero eso no quiere decir que nunca me ha gustado un alumno, aunque la verdad es que se me hace muy poco ético andarte tirando a uno de tus pupilos.

Hace poco, platicando sobre cuando todavía era ayudante de profesor (adjunto, para los cuates, y también para toda la gente que va en la UNAM, aunque no sean cuates), empecé a hacer memorias de mis clases, de mis alumnos favoritos y me acorde de ellos: los alumnitos que me gustaban.

Cabe hacer algunas aclaraciones. La primera, y la más importante, que sólo pasó en la universidad, porque en la prepa la mayor parte de los niños son eso: niños, y a parte de que no me gustan muy chiquitos, tampoco me va a gusta la perspectiva de ir a la cárcel.

La segunda, no fueron cantidades gigantescas, porque como en 15 clases, en alrededor de tres años, nomás fueron 4 los que me gustaban. La tercera es que en cuando das clase ves a una persona dos horas cada dos días por semana, por lo que en realidad, no sabes nada de su vida (ni ellos de la tuya) y a lo que más puedes llegar es a conjeturas de cómo son por su comportamiento.

Las historias van, en versión resumida, así:

Del primero es una historia muy corta y sin mucho chiste realmente; estuvo en las primeras clases que di, y era todo lo que yo podría buscar: listo, inteligente, guapo, súmamente amable y cortés y simpatiquísimo. Y claro que la perfección no podía ser completa, porque junto con las características anteriores se sumaba el "con novio". En realidad, estoy seguro que él nunca se dio cuenta, pero yo creo que el maldito novio, que era un jotazohorrendosinsentidodelbuengustoparavestir, sí porque en cuanto me veía acercarme se interponía o cuando le hablaba o preguntaba en clase ponía unas jetas horrendas.

Los otros tres fueron una situación mucho más compleja porque los tres estuvieron en el mismo salón durante el mismo semestre.

Número uno es, probablemente de los hombres más atractivos que he conocido, muy alto, bonito color, brazotes (y piernotas), sonrisa increíble. No como si fuera extremadamente inteligente, pero no era bruto y le echaba ganas. Aunque no podría apostar, estoy seguro que de todos los que me llegaron a causar cosquillas, él fue el único que realmente se dio cuenta que cuando lo veía ponía los ojos en blanco, porque en más de una vez me pidió favores/concesiones, hasta sus amigos lo mandaban cuando su grupito necesitaba algo, y como realmente no tenía buenos motivos para decir que no (además de que era un barco tamaño Titánic, aunque les gritara de lo que se iban a morir) se los cumplí casi todos.

Lo único que Número Dos tenía es que era guapito, con buena pompi incluida, porque de ahi en fuera no sólo era bestia sino que también un patán. Pero era buen eyecandy, así que nomás lo dejaba vegetar en clase.

El que era un sueño era Número Tres, porque era un niñito que parecía muy dulce y estaba cute, que no daba lata ni hacía osos, que participaba en la cantidad exacta y hacía los comentarios precisos... y que aparentemente me alucinaba, porque cuando le hablaba parecía que me estaba vomitando (no se puede todo en la vida).

Ahora, dado que soy un loser muy grande, para mi era complejo esta dando clase/calificando/buscando la manera de conquistar el mundo a través de la adjunteada, voltear y verlos ahí, como en ramillete. Pero nunca pasó nada. Y nunca me humillé públicamente, creo.

Y bueno, si se preguntan si, al contrario, nunca nadie me intentó conquistar, pues en realidad pasó más de una vez, pero con niñas. Sip, jamás un niño me intentó echar los perros, pero de mis alumnas, qué tal, recibí desde invitaciones a comer hasta flores y poemas enviados anónimamente.

Ni modis, que no siempre se tiene lo que se desea.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Un reino o un plato de lentejas?

En alguna historia bíblica, se cambia un reino completo por un plato de lentejas. No me sé bien la historia, pero me acuerdo clarito de ella porque mi profesora de economía básica la usó para ejemplificar cómo el valor de las cosas es completamente subjetivo, según las circunstancias en las que uno se encuentre.

La semana pasada recibí un correo de Él. No cualquier él. Me refiero a Él. Por quien abrí este blog, por quien perdí más de una noche de sueño, a quien le dediqué más de un año de pensamientos, el que yo pensé que era la persona más adecuada para mí.

En letras menos, faltas de ortografía más, dice que está bien, que de vez en cuando piensa en mí, que espera mi vida vaya bien y que sea feliz.

También me pide disculpas por haberse portado mal conmigo, que espera lo entienda y que me cuide.

Sé que debería contestarle, por cortesía mínima, porque a diferencia de él no pretendo tardarme casi año y medio, además que realmente aprecié que me escribiera, pero es hora que no lo hago. Y es que a pesar de todo, no estoy seguro qué decirle.

Básicamente, porque no quiero ser grosero, pero simplemente no le puedo contestar así nomás
"estoy bien aunque podría estar mejor, algunas áreas brillan pero otras no tanto, soy feliz a ratos pero creo que eso es normal, sí fuiste grosero y quizá yo también pero ya pasó y a otra cosa mariposa, y lo lamento con toda mi alma pero a pesar de que ya no pienso en tí cada hora por cada día que vivo ni me devano los sesos pensando qué pudo haber sido si no te hubieras ido no te entiendo ni te enderé y no es como si te tuviera que perdonar pero no estoy en paz contigo, ah! y claro que me cuido".

Hace seis meses hubiera dado casi cualquier cosa por recibir ese correo, por saber que de repente me recordaba, por tener certeza de que alguna vez le importé.

Hoy, aunque realmente aprecio los dos minutos que se tomó para escribirme, siento que lo que tanto esperaba llegó un poco demasiado tarde.

Si hubiera tenido que dar algo a cambio por el correo, no hubiera ofrecido ni un plato de lentejas.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Conejitocisne, shopaholic

Bueno, no. No soy adicto a las compras. No compro por comprar, ni me da mucho placer salir de shopping o adquiero algo para llenar mis vacios sentimentales. Pero (aquí viene el pero), cuando compro algo me da por comprar mucho/ en grandes cantidades/ cosas iguales.

Por razones que desconozco, tengo una tendencia muy extraña a que cuando algo me gusta lo adquiero en serie, como para que no se acabe. Eso explica por qué tengo camisas/playeras idénticas, pero varían los colores (o a veces, ni eso), todas mis corbatas tienen rayitas o el shampoo, jabón, crema y demás huelen muy parecido o son de la misma línea.

Alguna vez leí que las personas con tendencia a la demencia suelen hacer eso, porque la cantidad de cosas en su cerebro desquiciado prefieren obsesionarse con otras cosas que con la manera en la que se van a vestir o porque les da ansiedad pensar cómo lograr nuevas combinaciones o porque sus rasgos obsesivos compulsivos así lo determinan, pero prefiero pensar que en mi caso tiene poco que ver y no es que esté loco, más bien que tiene que ver con que soy precavido y prefiero ahorrarme muchos viajes a las tiendas.

Total, que para no hacer el cuento largo, la semana pasada fui de viaje a Estados Unidos y me tocó el famoso Black Friday y había una cantidad obscena de ofertas, así que compré cosas en cantidades igualmente obscenas. Y es que, ya pensándolo bien, quizá si haya sido una exageración adquirir cuatro trajes, como 20 productos de cuidado personal (entiéndase joterías para la cara, cuerpo y cabello), 13 libros, un montón de camisas y hasta una cámara fotográfica, pero es que hay situaciones en las que uno no puede resistir.

Creo.

En fin, bye a mis finanzas saludables, bienvenida una vez más, deuda.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Canto

Yo hubiera querido cantar bonito.

En esta vida no se puede todo, me queda clarísimo. Yo puedo ser muchas cosas buenas y tener una cantidad grande de virtudes (como la modestia, por ejemplo) pero hay una cosa que no soy y que me duele en el alma: no canto como los ángeles.

De todas las bellas artes, la que más se me negó fue la música, y especialmente el canto. Quien me haya oído cantar sabrá que en realidad un gato atropellado puede tener más armonía que mi voz entonando.

Curiosamente, y quizás como ironía, tengo un excelente sentido del oído. Tengo capacidad para escuchar sonidos muy bajos, entender conversaciones lejanas, e incluso, distinguir armonías musicales sin mucho esfuerzo, aunque carezco de toda capacidad para replicarlas.

Ahora, la posibilidad de que alguien me oiga cantar no es mucha, y no es porque me de pena aullar, porque no me la da, en realidad. Más bien tiene que ver con que sólo canto cuando estoy feliz. Si alguien, alguna vez, me oye canturrear, tararear, silbar o aullar a pleno pulmón, puede pedirme lo que quiera en ese momento y cumpliré, porque seguro estoy de excelente humor.

No sé por qué, relaciono mucho la música con la manera en la que me siento, y usualmente incluso relaciono episodios de mi vida con ciertas canciones. No es como si hubiera canciones para cuando estoy triste o enojado o contento o enamorado, es más bien que la canción me transporta a un momento y una situación exacta, escucho ciertas canciones y puedo evocar con presición un recuerdo.

Y todo esto viene porque el día de hoy, la persona que se sienta a mi lado en la redacción me volteó a ver raro, y en ese momento me dí cuenta que estaba cantando. Me dio mucha pena, pero también me asombró ver que estaba feliz, y mi subconsciente me traicionó.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Quiero un perrito...

... Para ponerle de nombre "Satanás".

Y es que la verdad, con ese bonito apelativo, puedo garantizar momentos increíbles de diversión.

Se me ocurre por ejemplo, que en alguna ocasión que te pregunten por qué traes cara de desvelado, poder contestar "No dormí bien porque Satanás hizo mucho ruido anoche" ha de estar bien chispa.

O que tal llegar tarde y tener como excusa "Es que tuve que sacar a pasear a Satanás". Y si de pretextos vamos, también amaría poder usar "No traje regalo/el proyecto/corbata porque se lo comió Satanás".

También, por qué no, ir a la iglesia, y cuando el perro intente entrar al sagrado recinto, gritar "Retrocede, Satanás". O decirle a las viejitas que van a misa "Viera usted que bien portado es Satánas, ya casi no ha mordido a nadie".

Y bueno, ir al super y decir en voz alta para que te oiga quien vaya pasando "Satanás no come mas que pedazos de carne/huesos", debe ser la onda.

O si ves que el perrito y tu mamá están jugando, y de casualidad el can la babea, poderle decir a la progenitora: "Ya no te quiero porque Satanás te lamió".

Y bueno, es bien sabido que los perros están con nosotros en las buenas y en las malas, así que al terminar una relación, la mejor frase ardida para decirle al ex es: "Quiero más a Satanás que a tí".

Y si se pierde el doggie, que el Gran Gato del Cielo no lo quiera, siempre se pueden poner letreros que digan: "¿Has visto a Satanás?"

Si, estoy convencido que este es uno de los mejores nombres para perro en la historia. Es más, la única cosa mejor que se me ocurre que tener un perro Satanás es nombrar a tu hija Lucia Fernanda, porque así le puedes decir: Lucifer.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Odio el invierno...

1. ...Porque hace frío y me choca andar tapado. Alucino tener que ponerme suéter, chamarra, bufanda, guante y gorrito porque cuando hace demasiado frío me congelo y hasta tiemblo. Bueno, hasta las manos se me ponen azules.

2. ...Porque se me parten los labios, y de repente hasta sangre me sale (imagino que también es por el frio, pero no lo sé de cierto).

3. ...Porque no hay sol. Me choca que no haya sol. Y que la luz se acabe temprano. Alucino salir a la calle a las seis de la tarde y que ya esté oscuro.

4. ...Porque ya viene navidad, y no es que odie la navidad, pero es que todo el mundo sale de vacaciones y yo no, y tengo que seguir presentando una nota diario, lo cual significa que tengo que esforzarme al máximo y sacar la información de donde sea, lo cual aumenta el nivel de estrés considerable que produce mi chamba.

5. ...Porque hay que comprar regalos (y recibirlos). Me revienta tener que comprar regalos para gente que me choca. Y odio con toda mi alma que gente que no me aguanta me regale algo, porque entonces acabo con una colección de porquerías.

6. ...Porque las últimas fiestas, al menos de los últimos tres años, que salía con alguien, ninguno se tomó la molestia de felicitarme esos días.

Definitivamente, odio la temporada por venir. Lo único bueno que veo proximamente es que darán el aguinaldo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Conejito vomitón

Voy a hacer una confesión. Soy un vomitón.

Bueno, quizás no es noticia, la mayor parte de la gente que me conoce sabe que mi reflejo de antiperistaltismo es extremadamente activo, porque en más de una ocasión me han visto a punto de guacarear.

Usualmente, si me enojo, me dan ganas de vomitar, si me estreso, me dan ganas de vomitar, si me mareo, me dan ganas de vomitar, si hago muchos abdominales, me dan ganas de vomitar, si como demasiado, me dan ganas de vomitar.

Vaya, no puedo ni siquiera lavarme las muelas traseras o la lengua sin estar a punto de "cantar Oaxaca".

Es más, me pasa hasta caminando por la calle. Resulta ser que mi sentido del olfato es malísimo, algo realmente tiene que oler mucho muy fuerte para que yo lo perciba. No oler puede ser una ventaja en muchos sentidos, te evitas muchos malos ratos. Lo único malo es que cuando algo es lo suficientemente poderoso para que yo lo huela, puede ser causante suficiente para que me el olor me dé nauseas, y en consecuencia, quiera vomitar.

En realidad, no estoy muy seguro de por qué sea que mi "glándula vomitona" sea tan activa, pero es una característica que, por mil cosas, no es agradable. E incluso, puede ser sumamente molesto en algunas situaciones.

Total, con el paso del tiempo he ido aprendiendo técnicas para controlar las ganas, que van desde echar la cabeza para atrás hasta sacar la lengua como perro o comer sal.

Pero, y aún intentando controlarme, de repente, me gana.

Este asqueroso tema, y toda la explicación anterior, no vienen gratis, salieron a colación porque el jueves pasado no postee precisamente porque estaba a punto de devolver el alma.

La historia fue así: el miércoles salí de viaje, por el trabajo, a Querétaro y me comí unas enchiladas queretanas, porque dije "mi mismo, en Roma, come lo que los romanos", y me las zampé. Pues craso error, que me hicieron tal daño que parecía yo la niña del exorcista.

Esa no es la peor parte, lo más más más feo, fue que lo anterior sucedió durante un coctail de presentación en la que estaban todos los asistentes al congreso que estaba cubriendo.

No, no vomité a todo el mundo (mi patetismo aún no llega a esos límites), tuve que salir corriendo al baño y, mientras mil cosas importantes pasaban, yo regresaba toda la comida que había ingerido desde la última vez que vomité (que seguro fue una semana antes).

Ya pues, pasó lo que tenía que pasar, me lavé la cara, los dientes, me arreglé lo mejor que pude y disimulé... hasta la mañana siguiente (el jueves, pues), que llegó el desayuno y yo casi barfeo otra vez. Todo el día tuve nauseas, todo el mugre día, así que no comí mucho y corrí todo el día para mandar información.

Pero el resultado, of course, fue que no tenía cabeza para escribir nada en este blogcito, así que espero el Gran Gato del Cielo perdone la falta cometida, porque había dicho que ya iba a ser de cajón escribir y nada.

Sea, pues.

lunes, 26 de octubre de 2009

Ojos claros, labios rosas...

...déjame que te haga cosas.

No me pregunten a quién, pero alguna vez a alguien le canté esa canción. La idea de no preguntar es porque realmente no me acuerdo, no porque no quiera decir. Asumo que tendría que acordarme un poco más de la persona en cuestión porque tenía claros los ojos y porque canté, cosas que no son una constante en mi vida, pero nomás no recuerdo.

Tú mirada me lo ha dicho, soy deseo inadvertido.

Hace poco conocí a alguien que tiene los ojos verdes, y verme reflejado en ellos me gustó mucho. No porque fueran verdes, sino porque me gustó lo que ví en ellos: como me ví y como me veían. Creo que no hay nada más honesto que los ojos de una persona, ahí puedes ver casi todas las intenciones de alguien más.

Tengo el corazón herido, sólo pienso en tus cariños.

Ya no me acuerdo de los ojos de algunos de mis ex, mientras que de otros los tengo muy presentes. Recuerdo claramente ciertos tonos, brillos y expresiones. Otros, por más que hago memoria no los puedo evocar.

La verdad, no tengo el corazón herido.

Tengo ganas, tengo ganas, tengo ganas de reflejarme en unos ojos dulces.
(Lo digo tres veces para que se haga realidad)

jueves, 22 de octubre de 2009

Algo

No rompí mi promesa, escribí algo porque es jueves.

Algo.

Gracias, hasta el lunes.

lunes, 19 de octubre de 2009

Los peores nombres 'cariñosos'

No entiendo muy bien la dinámica, pero hay personas que en lugar de usar los nombres de sus parejas prefieren llamarlos por algún apelativo "amoroso", lo cual, en mi opnión, puede ser tan peligroso como soltar a un chivo en una cristalería.

Shakeaspeare dice que si a una rosa le quitas el nombre, sigue oliendo, siendo colorida y teniendo espinas, y lo dice además, de una forma muy bonita, pero como la mayor parte de la humanidad no es tan poética, sale cada apodo que dan ganas de pegarse un tiro.

Hoy presento lo que a mi, amargada y poco cariñosa, manera de parecer son las peores formas de decirle a alguien.

8. Gallo. Una vez me dijeron así y me sentí peor que animal de granja. Creo que de los apoditos, el usar animales es muy común (Chango, Oso, Pollo), pero aún así algunos son francamente horrendos. Como Gallo, por ejemplo. O Cucarachita, que también me ha tocado escuchar.

7. Mi marido, Mi vieja. Ush, se me hacen como tan, tan, tan de cavernícolas. Me da como la impresión de retrogradez cuando escucho esto, pues.

6. Muñe, Rorro. No sé por qué, me parece que suenan horrendo. Es como algo que quizo llegar a bonito, pero se quedó en llegar. Qué pues, se me figuran horrendo.

5. Mi Picador, junto con Mi Semental y Mi Garañón. Por que esos, además de ser demasiada informacíón, hacen que los oídos de las personas alrededor sangren. Y especialmente el primero está grotesco.

4. Bife, referiéndose a un argentino. Si pues, bife se usa mucho en Argentina (y quizás en otras partes de América del Sur, aunque no apostaría) para decir un pedazo de carne. Y a la amiguita en cuestión se le ocurrió que era bonito decirle Bife al novio. Y bueno, mención a parte del amigo que creyó que era buena idea decirle a su novio coreano Sushi y Tamagochi.

3. Cuchurrumín y cualquier palabra que empiece con Cuch (Cuchipú, Cuchufleto, Cuchara, so on). Es que estos no sólo son feos, también son cursis.

2. (Inserte aquí el nombre del Ex). Sobran explicaciones. Esta podría ser la peor manera, si no existiera el número uno.

1. Mi Culerito. Sorry, Chico YeYé. Porque de todas, todas, todas las maneras de decirle a alguien, esta es la más horrenda. Y (creo que) no necesito explicar por qué.

jueves, 15 de octubre de 2009

¿Cómo saber si él es gay?

Hace poco una amiga me preguntó cómo saber si un hombre es gay, porque sospechaba que a un conocido suyo "se le tuerce la reversa".

En realidad, aunque no hay nada escrito para saber a ciencia cierta si a un tipín le gusta morder almohadas/soplar nucas si existen ciertos detalles reveladores que delatan a cualquiera, y por eso mismo, Conejitocisne presenta hoy el test para saber determinar el nivel de un Posible Sujeto Puñal (PSP).

La dinámica es sencilla, cada pregunta tiene una serie de respuestas, las cuales se van sumando o restando, según aplique, y al final están las categorías.

Hala.

1. ¿Qué colores puede identificar el PSP?
a) aquamarina (+1)
b) fucsia (+1)
c) chedrón (+1)
d) taupé (+2)
e) Si es diseñador gráfico o artista (-2), si es decorador de interiores (+3)

2. ¿Cuánto tiempo tarda el PSP en prepararse para salir, es decir, arreglarse?
a) Siempre listo; incluso si no se ha bañado, está listo (-1)
b) Unos quince minutos, baño incluído. (+1)
c) Media hora, más baño (+2)
d) Más de una hora (+3), más de dos horas y sin contar el baño (+5)

3. El PSP disfruta viendo...
a) Comedias románticas (+1)
b) Telenovelas (+2)
c) Musicales (+3)
d) La lucha libre, y cuando salen las mujeres, pierde toda la concentración (-2)
e) La lucha libre, y cuando luchan los hombres, pide silencio absoluto para poder concentrarse (+5)

4. Cuando otro hombre jotea, el PSP...
a) Le agarra la nalga y se rie (-1)
b) Jotea un poco también, que si uno no jotea cinco minutos al día se acumula y puede ser peligroso (+1)
c) Le pide su teléfono (+2)
d) Su molestia es visible, le incomoda su presencia y/o lo acosa agresivamente (+3)

5. En las fotos de su Hi5, Facebook o celular hay...
a) Su sofisticación no es tanta, si alcanza a tener una de esas opciones, será alguna vieja o él con una vieja (-1)
b) Dos o tres fotos, quizás en alguna ocasión especial (+1)
c) Cerca de 50 fotos, en donde o sale él solo o él sale al centro de un montón de personas (+2)
d) El número varía pero en la gran mayoría salen él y un "amigo" (+3)

6. El PSP se refiere a sus amigos por...
a) Cabrón, putito, o algún otro apelativo similar (-1)
b) Por su nombre; si está de buenas, por bro, carnal, compa (+1)
c) Por algún diminutivo: Pepe, Paco (+2); un diminutivo del diminutivo: Pepis, Paquis (+3)
d) Por su nombre, pero si está ebrio, mi vida, mi amor, chiquito (+4)

7. El PSP usa ropa interior...
a) Lo que sea, limpia, sucia, con agujeros, no ponerse, da lo mismo (-1)
b) Que esté limpia y encuentre cómoda (+1)
c) Mientras más pegadita, mejor (+2)
d) Algo bonito (+3)

Categorías
Negativo a 3. Australopithecus. Qué importa si realmente es gay o no, el PSP en cuestión es un cavernícola. La verdad, no necesitabas hacer este test para darte cuenta que el sujeto es poco más que el eslabón perdido en la evolución.

4 a 10 puntos. Hombre, y no pedazos. El PSP tiene pocos componentes de joterías, así que o es muy hombre o se porta como muy hombre. Pocas posibilidades que sea gay, realmente, aunque no se podría descartar.

11 a 16 puntos. Zona desconocida. Hoyo negro. El PSP puede ser gay pero puede no serlo. Aquí habrá que esperar a que dé alguna señal definitiva. Si el PSP cayó aquí, probablemente pienses que este test fue una pérdida de tiempo.

17 a 23 puntos. Gay aceptado. El PSP es gay, lo sabe, y muy probablemente lo acepta. Si alguien no lo había notado es que probablemente esté ciego. Si el PSP en cuestión es soltero y cumple con estos requisitos, favor de dirigirlo a este blog con su servidor.

Más de 25. Jotón de nervios. Y para colmo, es medio closetero. No, este PSP no tiene salvación ni remedio. Lo peor, todo el mundo se da cuenta de su gaycidad, menos él que no quiere admitir que lo suyo, lo suyo, es la putería.

Pd. Nunca se confíen en la apariencia para decidir nomás si a un hombre "se le cae la mano" o no. Miren nomás a estos, con pinta de machotes y jotéandole así.


miércoles, 14 de octubre de 2009

No me fui

Caray, he dejado de escribir mucho en el blog.

No necesariamente ha sido por gusto, más bien que o tengo mucho trabajo o mi vida es aburrida y no tengo nada qué contar.

Digo, desde que me pagan por escribir, escribir no es tan divertido.

Pero he llegado a una manera de solucionar ese asunto: escribiré los lunes y jueves, sin excepción alguna.

Porque no quiero que el Conejitocisne muera.

viernes, 2 de octubre de 2009

Refranero del amor

El que de amor padece, hasta con las piedras habla. Últimamente, a mi alrededor todo el mundo parece hablar frenéticamente del amor y de las posibilidades de enamorarse, como si no hubiera más cosas qué hablar en la vida.

El amor y los huevos, mejor frescos. La verdad del asunto, a mi esto ya me tiene harto. Será porque hace mucho dejé de buscar enamorarme y/o entablar alguna especie de contacto sentimental, y quizá eso me haga más intolerante ante los caprichos de los amorosos.

A buen hambre, no hay pan malo. ¿Será? Porque en nombre del amor, he visto que se cometen muchas tarugadas. Y aunque no sea amor, incluso. Se me hace triste ver como las personas hacen intentos desesperados para convencer a alguien para que se quede a su lado, aunque sea por los próximos cinco minutos (y sean cinco minutos realmente miserables), con tal de no experimentar soledad.

Más fuerte era Sansón, y lo venció el amor. Yo sólo puedo pensar que qué necesidad, y también, qué necedad, de intentar acomodar con calzador algo que no entra, ni entró, ni entrará, por más esfuerzos que se hagan.

El amor mueve montañas. Se me hace de las mentiras más grandes jamás dichas.

Quien bien te quiere te hará llorar. Peor tantito. Para llorar, las novelas. Como que a mi no me van a convencer de lo contrario.

Boda y mortaja del cielo bajan. Ya se que me dirán que el amor no se busca, se encuentra, pero realmente es lo mismo, hay que tener disposición. Y precisamente, eso es lo que a mi ya se me acabó. Realmente, preferiría tener un perro que un novio en estos momentos de mi vida.

Adonde el corazón se inclina, el pie camina. Y también, me van a decir que en cualquier momento, en el menos esperado, estaré enamorado, porque Por la boca muere el pez y Cae más pronto un hablador que un cojo.

Pero eso, yo lo quiero ver, porque dudo que ocurra.