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lunes, 28 de diciembre de 2009

10 cosas que decir

1. Soy un mal blogger. No es que me olvide de que tengo blog, porque me acuerdo cada lunes y jueves que es cuando me toca escribir pero últimamente no lo he hecho porque no tengo cosas interesantes qué contar.

2. También soy mal blogger porque no visito ya a mis amiguis bloggers ni a los que me vienen a comentar. No es que no quiera, es que en serio, de repente ni tiempo para eso tengo.

3. Ahora también ando en Twitter. Que no postee nada no tiene que ver con que pase tiempo allá. Ah! Y también tengo una cosa nueva que es como un chismógrafo, llamado Formspring, donde me pueden hacer preguntas y yo las contesto. Simple.

4. Y hablando de twitter, me gusta alguien de ahí. Estoy en una situación que no tiene pies ni cabeza ni lógica ni coherencia. Si yo estuviera pensando con la cabeza, ya le habría puesto fin a la historia, pero es algo que me hace sentir bien y es causa de sonrisas (cosa que no es frecuente). ¿Consuelo de tontos? ¿El que no arriesga no gana?

5. A veces sueño que mi vida es como un timeline gigantesco. Eso me da miedo.

6. Continuando con los sueños, anoche soñé que me corrían de mi trabajo. No el grande, el chiquito. Y me dio mucho miedo. Aunque parezca que no, ir a dar clases dos veces a la semana, por cansado que sea, y hacer algo que realmente me gusta me ayuda a no volverme loco porque paso cinco días haciendo algo que no amo. Y encima, quiero mucho a mis alumnitos.

7. Que por cierto, aunque aún son niñitos, ya para nada son inocentes ni ingenuos ni nada de lo que yo pensaría son, con la edad que tienen. Luego me entero de cada cosa que me asombro. Pero al menos aún tengo capacidad de asombro, eso es bueno.

8. Hoy es día de los inocentes. Supongo que debería haber hecho alguna broma, pero no se me ocurrió ninguna lo suficientemente graciosa para que valiera la pena contarla.

9. Lo cual me recuerda, cuando uno hace bromas, tienen que ser creíbles, al grado de que puedan ser reales. Cuando eres una jota horrenda y dices que eres heterosexual nadie te cree. Igual cuando eres repiruja y dices que de repente ya eres fiel.

10. Por cierto, siguiendo con las bromas, una vez le hice una broma a alguien con quien salía en un día como hoy, hace muchos años. Se enojó tanto que me dejó de hablar. Hay personas que no aguantan nada.

+1. Hoy recibí un regalo con una nota que me cambió la mañana. Dice: "Para que no dejes la maestría ni el doctorado". Y entonces, entendí que es lo que hay qué hacer.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Crush escolar

Yo tengo una regla escencial cuando de dar clases se trata: nunca de los nuncas salir con un alumno. Y, a diferencia de muchas otras prohibiciones en mi vida, medio la he seguido, porque la única vez que no la iba a seguir, no pasó pero no fue precisamente porque yo no quisiera.

Pero eso no quiere decir que nunca me ha gustado un alumno, aunque la verdad es que se me hace muy poco ético andarte tirando a uno de tus pupilos.

Hace poco, platicando sobre cuando todavía era ayudante de profesor (adjunto, para los cuates, y también para toda la gente que va en la UNAM, aunque no sean cuates), empecé a hacer memorias de mis clases, de mis alumnos favoritos y me acorde de ellos: los alumnitos que me gustaban.

Cabe hacer algunas aclaraciones. La primera, y la más importante, que sólo pasó en la universidad, porque en la prepa la mayor parte de los niños son eso: niños, y a parte de que no me gustan muy chiquitos, tampoco me va a gusta la perspectiva de ir a la cárcel.

La segunda, no fueron cantidades gigantescas, porque como en 15 clases, en alrededor de tres años, nomás fueron 4 los que me gustaban. La tercera es que en cuando das clase ves a una persona dos horas cada dos días por semana, por lo que en realidad, no sabes nada de su vida (ni ellos de la tuya) y a lo que más puedes llegar es a conjeturas de cómo son por su comportamiento.

Las historias van, en versión resumida, así:

Del primero es una historia muy corta y sin mucho chiste realmente; estuvo en las primeras clases que di, y era todo lo que yo podría buscar: listo, inteligente, guapo, súmamente amable y cortés y simpatiquísimo. Y claro que la perfección no podía ser completa, porque junto con las características anteriores se sumaba el "con novio". En realidad, estoy seguro que él nunca se dio cuenta, pero yo creo que el maldito novio, que era un jotazohorrendosinsentidodelbuengustoparavestir, sí porque en cuanto me veía acercarme se interponía o cuando le hablaba o preguntaba en clase ponía unas jetas horrendas.

Los otros tres fueron una situación mucho más compleja porque los tres estuvieron en el mismo salón durante el mismo semestre.

Número uno es, probablemente de los hombres más atractivos que he conocido, muy alto, bonito color, brazotes (y piernotas), sonrisa increíble. No como si fuera extremadamente inteligente, pero no era bruto y le echaba ganas. Aunque no podría apostar, estoy seguro que de todos los que me llegaron a causar cosquillas, él fue el único que realmente se dio cuenta que cuando lo veía ponía los ojos en blanco, porque en más de una vez me pidió favores/concesiones, hasta sus amigos lo mandaban cuando su grupito necesitaba algo, y como realmente no tenía buenos motivos para decir que no (además de que era un barco tamaño Titánic, aunque les gritara de lo que se iban a morir) se los cumplí casi todos.

Lo único que Número Dos tenía es que era guapito, con buena pompi incluida, porque de ahi en fuera no sólo era bestia sino que también un patán. Pero era buen eyecandy, así que nomás lo dejaba vegetar en clase.

El que era un sueño era Número Tres, porque era un niñito que parecía muy dulce y estaba cute, que no daba lata ni hacía osos, que participaba en la cantidad exacta y hacía los comentarios precisos... y que aparentemente me alucinaba, porque cuando le hablaba parecía que me estaba vomitando (no se puede todo en la vida).

Ahora, dado que soy un loser muy grande, para mi era complejo esta dando clase/calificando/buscando la manera de conquistar el mundo a través de la adjunteada, voltear y verlos ahí, como en ramillete. Pero nunca pasó nada. Y nunca me humillé públicamente, creo.

Y bueno, si se preguntan si, al contrario, nunca nadie me intentó conquistar, pues en realidad pasó más de una vez, pero con niñas. Sip, jamás un niño me intentó echar los perros, pero de mis alumnas, qué tal, recibí desde invitaciones a comer hasta flores y poemas enviados anónimamente.

Ni modis, que no siempre se tiene lo que se desea.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Conejitocisne, shopaholic

Bueno, no. No soy adicto a las compras. No compro por comprar, ni me da mucho placer salir de shopping o adquiero algo para llenar mis vacios sentimentales. Pero (aquí viene el pero), cuando compro algo me da por comprar mucho/ en grandes cantidades/ cosas iguales.

Por razones que desconozco, tengo una tendencia muy extraña a que cuando algo me gusta lo adquiero en serie, como para que no se acabe. Eso explica por qué tengo camisas/playeras idénticas, pero varían los colores (o a veces, ni eso), todas mis corbatas tienen rayitas o el shampoo, jabón, crema y demás huelen muy parecido o son de la misma línea.

Alguna vez leí que las personas con tendencia a la demencia suelen hacer eso, porque la cantidad de cosas en su cerebro desquiciado prefieren obsesionarse con otras cosas que con la manera en la que se van a vestir o porque les da ansiedad pensar cómo lograr nuevas combinaciones o porque sus rasgos obsesivos compulsivos así lo determinan, pero prefiero pensar que en mi caso tiene poco que ver y no es que esté loco, más bien que tiene que ver con que soy precavido y prefiero ahorrarme muchos viajes a las tiendas.

Total, que para no hacer el cuento largo, la semana pasada fui de viaje a Estados Unidos y me tocó el famoso Black Friday y había una cantidad obscena de ofertas, así que compré cosas en cantidades igualmente obscenas. Y es que, ya pensándolo bien, quizá si haya sido una exageración adquirir cuatro trajes, como 20 productos de cuidado personal (entiéndase joterías para la cara, cuerpo y cabello), 13 libros, un montón de camisas y hasta una cámara fotográfica, pero es que hay situaciones en las que uno no puede resistir.

Creo.

En fin, bye a mis finanzas saludables, bienvenida una vez más, deuda.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Conejito vomitón

Voy a hacer una confesión. Soy un vomitón.

Bueno, quizás no es noticia, la mayor parte de la gente que me conoce sabe que mi reflejo de antiperistaltismo es extremadamente activo, porque en más de una ocasión me han visto a punto de guacarear.

Usualmente, si me enojo, me dan ganas de vomitar, si me estreso, me dan ganas de vomitar, si me mareo, me dan ganas de vomitar, si hago muchos abdominales, me dan ganas de vomitar, si como demasiado, me dan ganas de vomitar.

Vaya, no puedo ni siquiera lavarme las muelas traseras o la lengua sin estar a punto de "cantar Oaxaca".

Es más, me pasa hasta caminando por la calle. Resulta ser que mi sentido del olfato es malísimo, algo realmente tiene que oler mucho muy fuerte para que yo lo perciba. No oler puede ser una ventaja en muchos sentidos, te evitas muchos malos ratos. Lo único malo es que cuando algo es lo suficientemente poderoso para que yo lo huela, puede ser causante suficiente para que me el olor me dé nauseas, y en consecuencia, quiera vomitar.

En realidad, no estoy muy seguro de por qué sea que mi "glándula vomitona" sea tan activa, pero es una característica que, por mil cosas, no es agradable. E incluso, puede ser sumamente molesto en algunas situaciones.

Total, con el paso del tiempo he ido aprendiendo técnicas para controlar las ganas, que van desde echar la cabeza para atrás hasta sacar la lengua como perro o comer sal.

Pero, y aún intentando controlarme, de repente, me gana.

Este asqueroso tema, y toda la explicación anterior, no vienen gratis, salieron a colación porque el jueves pasado no postee precisamente porque estaba a punto de devolver el alma.

La historia fue así: el miércoles salí de viaje, por el trabajo, a Querétaro y me comí unas enchiladas queretanas, porque dije "mi mismo, en Roma, come lo que los romanos", y me las zampé. Pues craso error, que me hicieron tal daño que parecía yo la niña del exorcista.

Esa no es la peor parte, lo más más más feo, fue que lo anterior sucedió durante un coctail de presentación en la que estaban todos los asistentes al congreso que estaba cubriendo.

No, no vomité a todo el mundo (mi patetismo aún no llega a esos límites), tuve que salir corriendo al baño y, mientras mil cosas importantes pasaban, yo regresaba toda la comida que había ingerido desde la última vez que vomité (que seguro fue una semana antes).

Ya pues, pasó lo que tenía que pasar, me lavé la cara, los dientes, me arreglé lo mejor que pude y disimulé... hasta la mañana siguiente (el jueves, pues), que llegó el desayuno y yo casi barfeo otra vez. Todo el día tuve nauseas, todo el mugre día, así que no comí mucho y corrí todo el día para mandar información.

Pero el resultado, of course, fue que no tenía cabeza para escribir nada en este blogcito, así que espero el Gran Gato del Cielo perdone la falta cometida, porque había dicho que ya iba a ser de cajón escribir y nada.

Sea, pues.

jueves, 22 de octubre de 2009

Algo

No rompí mi promesa, escribí algo porque es jueves.

Algo.

Gracias, hasta el lunes.

miércoles, 14 de octubre de 2009

No me fui

Caray, he dejado de escribir mucho en el blog.

No necesariamente ha sido por gusto, más bien que o tengo mucho trabajo o mi vida es aburrida y no tengo nada qué contar.

Digo, desde que me pagan por escribir, escribir no es tan divertido.

Pero he llegado a una manera de solucionar ese asunto: escribiré los lunes y jueves, sin excepción alguna.

Porque no quiero que el Conejitocisne muera.

viernes, 28 de agosto de 2009

Desafortunado en el amor...

Afortunado en el juego.

O al menos eso dice en refrán. Y como yo creo firmemente en la sabiduría popular, al ratito voy a ir a comprar unos cachitos de lotería.

En realidad, ya tengo una relación anterior con la lotería, pero estoy seguro que ahora si me irá bien, porque en el otro aspecto me va mal remal.
¿Será mucho pedir alguien guapo, listo, decente, con un trabajo estable, que lea, que haga deportes, que hable francés, y que me adore?
O sea, no es mucho, eh.
Ya pues, dejaré de hacer drama, ¿a qué números le juego?

lunes, 24 de agosto de 2009

Back to school

Siempre temí los regresos a la escuela, desde que era chiquito (de edad, no de estatura). Me chocaba entrar a un nuevo salón, conocer a nuevos maestros, ver a gente a mi alrededor que no conozco, acostumbrarme a una nueva dinámica.

No me gustó entrar a la primaria, no me gustó la secundaria, y aluciné las primeras semanas de cada semestre en la universidad (y de repente el semestre completo, pero esa es historia de otro costal).

Hace más de dos años que ya no tomo clases, y ya va para un año que dejé de darlas (las clases, las clases), y curiosamente, hoy si extraño un poco ir a la escuela.

En realidad, si no fuera por otro evento relacionado, ni siquiera me hubiera acordado que hoy fue el regreso a clases de miles de mocosos, porque a la hora que las escuelas abrieron, yo seguía dormidísimo, así que me dió lo mismo el tráfico y las neurosis de progenitores ansiosos por llegar a la hora adecuada.

(Yo siempre llegaba tarde a la escuela. Ahora llego tarde al trabajo. La ventaja es que ahora ya no me dejan en la puerta haciendo planas de "Debo llegar temprano a la escuela". Fin del paréntesis.)

Pero en lo que estaba, el asunto es que el día de hoy regresaré a la escuela. Sip, y no de alumno. Voy a volver a dar clases. El mundo no se libró de mi tiranía escolar.

****************
¿Se notó que este post no tiene un hilo lógico o conexión? Pues no, está hecho con las patas, pero no me puedo concentrar. A ver si al rato lo arreglo.

Ah, y hay actualizaciones en mi blog financiero.

lunes, 20 de julio de 2009

Revisión de medio año

O lo que es lo mismo, soy un fraude.

A principios de año, formulé mi lista de propósitos de año nuevo, que se resume en los siguientes puntos:

1. Titularme
2. Ahorrar y ser responsable financieramente.
3. Tener un cuerpazo.

Haré una ligera y, quizá no tan, breve revisión de cada uno para ver cómo ando en progresos.

Titularme

Avance: Después de un breve intento en marzo por trabajar aunque sea los sábados, fracasé estrepitosamente, con tan sólo dos cuartillas adelantadas.

Resultados reales: Ninguno. Dos cuartillas no cuentan ni para reírse.

Medidas a tomar: Trabajar aunque sea media hora diaria, avanzar aunque sean dos párrafos al día. Así me cueste la vida.

Ahorrar y ser responsable financieramente

Avance: En febrero liquidé dos tarjetas de crédito. Me fui de compras a LA y quedé igual que antes, así que mi deuda continúa. De cinco tarjetas de crédito que tengo, sólo una está en un balance saludable. He ahorrado la cantidad que me propuse (10 por ciento al mes) pero en mayo me gasté el dinero para organizar mi cumpleaños, y de ese entonces para acá, recién saqué la semana pasada lo que tenía para pagar una tarjeta que estaba a punto de causar una debacle en mis finanzas personales similar a la caída de la bolsa de 1929.

Resultados reales: Una tarjeta balanceada, continúo con muchas deudas y tengo 500 pesos ahorrados. Aunque ya dejé de pagar todo con crédito, ahora lo que quiera comprar lo pago en efectivo, así que al menos no aumento las deudas.

Medidas a tomar: Liquidar y cancelar, una por mes. Planeo quedarme solamente con 2 plásticos. Tengo a septiembre para hacer eso. Mientras, seguir ahorrando lo más posible.

Tener un cuerpazo

Avance: Me inscribí en el gimnasio, voy entre 5 y 6 veces a la semana.

Resultados reales: En el cuerpo, ninguno, ha habido pocos cambios, en realidad, quizás me hayan engrosado un poco los brazos, pero nada más. Mi estado de ánimo ha mejorado considerablemente, hay que añadir como resultado positivo.

Medidas a tomar: Dejar de tomar Coca Cola (snif), y de comer en Burguer King. Cambiar la dieta, a ver si eso contribuye en algo. Si no funciona, inyectarme anabólicos. Si sigue sin funcionar, gastaré mi aguinaldo en una lipoescultura.

En general, pues, creo que el balance es muy malo.
La peor parte es que no puedo ni ir a comprar nada ni comerme algo sabroso para aliviar la depresión que me deja ser un perdedor.

jueves, 25 de junio de 2009

Al que nace para tamal...

... más le vale ponerse a dieta desde chiquito, ya ven lo que opinamos sobre los gordos y que nadie los quiere.

Pero aparte de eso, también está la parte donde del cielo te caen las hojas.

Como que, a veces, las cosas pasan porque tienen que pasar.

1. En esta semana, en la chamba, publiqué más que en todo lo anterior del mes junto (eso son tres semanas). ¿Coincidencia? Más o menos. Parte fueron notas trabajadas, parte fueron cosas que cayeron del cielo.

2. Me dio salmonelosis, por tercera ocasión. No, esta vez no fue por comer en la calle, sino por comer pescado en casa de un familiar. Y he trabajado toda la semana, con todos los síntomas incluídos. Me dijo el médico, al que fui a ver hasta el quinto día de infección y sólo porque me iba a desmayar, que si no fuera porque como bien y hago ejercicio, me hubiera muerto antes.

3. Justo esta semana que he tenido el estómago destrozado, se me ha antojado comer todas las porquerías del mundo. Es más, en este momento, mataría por unas papitas con chile y limón, y una coca. Y no puedo. ¡Me muero del hambre, qué voy a comer hoy?

Listo. Lo último que falta es que me caiga del cielo un hombre muy guapo, encantador, amable y cariñoso (para que yo le pueda decir que no quiero una relación, ¡pero eso es otra cosa!).

domingo, 21 de junio de 2009

Mi vida como estrella de un reality

Sí, yo Conejitocisne, sería el participante perfecto de un Reality Show.

Las razones en las que sustento la afirmación: soy lo suficientemente chistoso pero no soy comediante, soy lo suficientemente guapo para salir a cuadro pero no llego a galán de telenovela, soy inteligente pero ingenuo y lloro como puerco atorado cuando la frustración sobrepasa mis límites (y soy modesto, además).

Pero la más más más importante: soy un loser hecho y derecho.

Si, yo soy ese al que se le cae el helado que acaba de comprar en el día más soleado del año, el que ve a un tipo guapísimo en la calle y: a) no me di cuenta o voltee la cara por pena, o b) le sonrío y me doy cuenta que está viendo a la persona atrás de mi, al que saludan y no se acuerda de la persona, al que se le rompe el suéter antes de una entrevista sumamente importante, y mil ejemplos más.
Entonces, estoy seguro que soy más que material para algún programita de esos en los que las personas se someten voluntariamente a tortura y exposición para ganar algo.

Yo me inscribiría, si pudiera, a The Amazing Race o Survivor. Es más, creo que en cualquiera de estos, hasta posibilidades de ganar tendría, porque soy atlético y listillo para resolver todos los obstáculos y llegar al final, porque además tendría la ventaja es que realmente no parezco ni lo uno ni lo otro y no me verían como una amenaza. Bueno, eso creo.

También la armaría en The Apprentice. Aunque me late que cada que Donald Trump le dijera a alguien: "You're fired", o me cagaría de risa o lloraría horrible del miedo.

Y si supiera hacer patrones, coser y jotear por televisión, está también Project Runway, en donde seguramente me darían el título del diseñador más cabarateresco. O con peor gusto, también podría pasar.

Difícilmente me inscribiría a una cosa como The Bachelor o Flavor of Love o cualquiera de esas cosas que involucre competir por el amor de alguien. Digo, si no me involucro con las personas en la vida real, menos en televisión.

Menos a Bailando por un sueño o Cantando por lo mismito o cualquiera de sus mil variantes. Y no porque le haga el feo a la tele nacional, sino porque aquí si no tengo el talento requerido para triunfar. O para calificar siquiera. Pero no se puede tener todo en la vida.

Bueno, ya. ¿Les había dicho que hace mucho participé en El Rival Más Débil? En cuanto encuentre cómo cambiar videos VHS a digital, subiré a Youtube la evidencia de como me humillaron en televisión nacional.

martes, 9 de junio de 2009

Más sueños

Anoche soñé que iba al Oráculo (un oráculo, cualquier oráculo) y me presagiaba que el nombre del amor de mi vida es:

W A L T E R

Chale.

El único Walter que conozco es este.


Gran Gato del Cielo, ¡plis cuídame!

jueves, 4 de junio de 2009

Lejos y de mañana

Hoy fui lejísimos.

Bueno, para mí.

De manera general, no suelo alejarme mucho del perímetro de mi casa. En tiempo transporte público, la primaria quedaba como a 10 minutos, la secundaria a 15, la prepa igual y la universidad, ya mucho, era media hora. Ahora, para la redacción, hago 25 minutos. Y estoy contando en transporte público, metro o/y pecero, porque en auto el tiempo se reduce como a la mitad.

Pero hoy, me mandaron a una entrevista en la colonia Clavería, en la delegación Azcapotzalco. Qué bruto, nunca había ido tan tan lejos, al menos, hacia esa zona de la ciudad. En tiempo transporte público el trayecto desde mi casa hasta allá fue así: 15 minutos en taxi (sali bien tarde) al metro, más 11 estaciones, más otro taxi. O sea, lejísimos.

Pero además, y para acabarla de amolar (esta expresión que jocosa, ¿de dónde habrá salido?) fue tempranísimo. El show empezaba a las 7,45am y para llegar, tenía que salir de mi casa a las 7, mínimo. O sea, levantarme a las 6,30 como más tarde.

Ahora, el peor castigo que hay para mí es levantarme temprano. El peor. De hecho, en la universidad esa es la razón por la cual me cambié a la tarde: porque a clase de 7 no llegaba nunca, ni con mi mejor esfuerzo. De hecho, los primeros semestres tengo esas clases reprobadas: porque no llegaba.

En realidad, no puedo recordar muy claramente cuándo fue la última vez que estuve despierto a esa hora, creo que cuando estaba regresando de Los Ángeles, que el vuelo salió de allá a las 3am, o cuando me voy de fiestita y a esa hora voy llegando a dormir...

Entonces, hoy pararme a esa hora fue un suplicio entero.
Tengo sueño, estoy cansado. Nomás no carburo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Easy street!

Me compré dos cachitos de Lotería para el sorteo de 30X30 para este domingo, día a partir del cual seré 900 mil pesos más rico.

He aquí lo que haré con el dinero que me gane:

1. 126 mil pesos son del impuestos al sorteo (alrededor del 14 por ciento).
2. 30 mil pesos para pagar las deudas en cuanta institución financiera está registrado mi nombre (igual es menos, pero lo dudo).
3. 180 mil pesos para una Crossfox o un Jeep Wrangler.
4. 5 mil pesos para las placas, licencia y curso de manejar (como el cuarto que tomaría).
5. 100 mil pesos para alguna obra benéfica de mi elección.
6. 80 mil pesos para que mi mamá cambie su carro.
7. 100 mil pesos para regalos varios.

Hasta el momento llevo gastados 621 mil pesos.
Sugerencias para gastar los otros 279 mil pesos son bien recibidas.

lunes, 27 de abril de 2009

Renuncio

Ya, no más. Renuncio. No puedo más.

Empecé como a los 18 años, y como no tenía mucho y era muy de vez en cuando lo seguí haciendo.

El tiempo pasó y yo lo seguí haciendo. A veces con más frecuencia que otras pero siempre de manera constante. Es algo que se volvió tan cotidiano y tan normal que ya lo hacia de manera inconsciente.

Intenté muchos métodos, algunos me funcionaron un tiempo, pero luego dejaron de ser útiles o prácticos, gasté mucho dinero en eso, incluso, hasta llegué a pagar para que alguien más lo hiciera por mí, pero resulté estafado, porque se llevaron mi dinero y no volví a saber de ellos.

Fue una etapa de mi vida muy dura, pero a partir de hoy ya no más.

No me vuelvo a depilar/rasurar el cuerpo.

Resulta ser que el jueves me quité los vellitos corporales de mi cuerpecito para ir a la playa (ah si, fui a la playa este fin de semana pasado). Para el viernes, ya tenía otra vez. Sale, me los vuelvo a rasurar.

Pues hoy, a tres días, ya parecen una manifestación de hormigas gigantesca. Y ya basta, es demasiado esfuerzo y tiempo para que de todos modos a la semana se vea igual. Ya no más.

Ahora seré un pelo humano.

Dramatización del antes y el después

Pd. Si la pregunta es por qué me los quito, la respuesta es sencilla: porque no me crecen bien. Me salen como "manchones", que parecen manchas de mugre. Si me crecieran de esa manera homogénea-sexy pues no me importaría. O sea, no seré como en la dramatización, seré una cosa más fea.

jueves, 23 de abril de 2009

Joseph Stiglitz me dijo que no...

Resulta ser que tengo que hacer una entrevista con puras celebridades económicas para hacer una previsión de la economía de México el año próximo.

El primer criterio para considerar si alguien estaba a la altura de la nota, según instrucciones de mis jefes, era que en algún punto de su trayectoria hubieran recibido un premio Nobel de Economía.

Ahora, como yo soy un ser normal y bastante común y corriente que no tiene título de licenciatura siquiera (¡maldita tesis!), pues esa clase de contactos no figuran en mi lista de conocidos.

El segundo criterio es que fueran famosos.

Si ganaron un Nobel, seguro son famosos, pero en la fama también hay categorías, así que de preferencia que si fueran conocidos.

El tercero, que fueran estadounidenses.

Total, que me pongo a la búsqueda de ellos para construir mi historia.

Mandé correos, hice llamadas, recé a todos los santos.

De como ocho que busqué, claro que por supuesto que no obtuve respuesta. Porque algunos cobran por entrevista o porque no contestaron el teléfono o porque no están disponibles o porque para ganar premios uno se concentra en investigar y no en contestar entrevistas o a saber por qué, pero no contestaron.

Sin embargo, el único que me respondió fue Joseph Stiglitz.

Cuando yo recién entré en la universidad, él acababa de sacar su libro "El malestar de la globalización" y el Nobel estaba reciente en su repisa, así que era la panacea de la economía política y todos lo citaban y si no lo habías leído eras un mojón en la pared.

Lo que recibí como respuesta, en un correíto, fue lo siguiente:

Dear Mr. Conejitocisne,
Thank you for your email. Unfortunately at this time we are not adding anything else to Professor Stiglitz's schedule, as it is already completely overbooked in the coming month. Sincerely, Alguien de su staff
(algunos de los datos del mail anterior fueron modificados, por cierto)

En fin. El caso es que no tengo ningún premio Nobel para mi artículo. Ni siquiera son famosos, si a eso vamos. Pero al menos son estadounidenses.

Uno de tres es algo, quiero pensar. A ver si no me corren ahora si.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Preocupación

Tenía mucho tiempo que no tenía tantas ganas de acomodarle un beso a alguien en específico.

Eso me preocupa.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Me quiero morir

Hoy si la cagué y feo.

Otra vez salí en portada de Negocios.

El tercer párrafo trae un error de hecho monumental. Debí haber comprobado, pero me fui con la primer declaración y lo mandé y salió.

Me quiero morir. Por más que lo intento, no logro ser un buen periodista. Trabajo como mínimo 9 horas al día, pero nomás no lo logro.

Ya le dije a mi jefe. A ver qué pasa.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Dormido

Si hago cuentas de la cantidad de horas que he dormido en los últimos tres días, suman en total 16.

Eso hace una relación de por cada hora que he dormido he estado tres despierto.

Soy un zombie caminando.

Es más, me cuesta trabajo acordarme de mis contraseñas, me tardé un poco en lograr teclear la de blogger.

Aquí iban más ideas que agregaré una vez mi cerebro haya regresado.

martes, 14 de octubre de 2008

Nada que decir

Hace mucho que no posteo.

Pero es que no tengo mucho que decir.

Digo, la verdad del asunto es que de una semana para acá mi vida se ha acabado, pretty much.

Si estoy en la redacción casi 11 horas al día, pues no me da para hacer mucho: como, duermo, voy al baño. A eso se reducen mis actividades.

Y si yo dijera, es que qué bruto, mi trabajo es bien divertido, pues no necesariamente, porque la última semana he vivido con el estómago en el suelo del miedo que me da la posibilidad de que me corran por inepto.

Es que cuando uno se da cuenta de la ineptitud ajena, pues hasta se ríe. Pero cuando uno nota la ineptitud propia, duele refeo.

Bueno, quizá algo interesante: tengo un hematoma negro en la pierna derecha del tamaño de mi palma y se ve feísimo.